El JAO, Jardín de Aclimatación de La Orotava, unidad dependiente del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), se quiere unir a la celebración del Día Mundial del Árbol (28 de junio) con dos de sus emblemáticos árboles. Si bien su floración no es tan llamativa ambos nos cuentan sugerentes historias de aquí y de allá …
Por una parte, el exótico
Sicomoro (
Ficus sycomorus) también conocido como Higuera de los Faraones, ya que los egipcios usaron su madera para construir sarcófagos. En la Biblia se pueden encontrar varias referencias a este árbol, especialmente a su cultivo pues sus frutos eran consumidos, crudos o cocinados, incluso vendidos en mercados. Los Masai usan su corteza contra la diarrea. El látex se ha usado como cuajo vegetal, además de curativo en afecciones de la piel. Los etíopes usan su raíz como preventivo del tifus.
Por otra parte, el nativo
Barbuzano (
Apollonias barbujana o más recientemente
Persea barbujana) podría haber sido plantado entre 1824-1826, bajo las indicaciones del renombrado naturalista francés Sabin Berthelot, quien dirigió la plantación de árboles autóctonos de Canarias entre las colecciones ya existentes de especies tropicales y subtropicales. Es característico en esta especie la coloración rojiza de sus brotes jóvenes, así como la presencia de verrugas o agallas en sus hojas, producto de la actividad de un ácaro. Su madera de grano muy fino y color rojizo muy oscuro era antaño muy apreciada en ebanistería, por lo que este árbol llegó a ser conocido como el ébano de Canarias.
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Ver Barbuzano1
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